Industrias Cárnicas Muñás S.A. es una empresa familiar creada en el año 1971 para ofrecer una variada gama de productos cárnicos elaborados artesanalmente y manteniendo siempre la mejor calidad, tanto en los procesos como en los acabados de los mismos, con el fin de satisfacer los más exigentes paladares.
Buscamos en todo momento satisfacer a nuestros clientes, por ello solo les ofrecemos productos de primera calidad, exquisitos alimentos elaborados de manera artesanal y con mucho mimo por parte de nuestra plantilla de profesionales.
Gracias a la calidad de nuestros elaborados hemos conseguido estar presentes en muchos hogares de todo el mundo. El 50% de nuestros elaborados se exportan a Latinoamérica, donde tenemos clientes en Cuba, México y Guatemala y mantenemos actualmente contactos comerciales con Venezuela, Nicaragua y Panamá, mercados a los que preveemos empezar a exportar en 2010.
Llevamos 38 años en el mercado.
En el año 1971, D. Angel Alvarez Rodríguez crea la empresa “Almacenes Angel Alvarez”, con un pequeño local destinado a la elaboración de salazones y distribución de productos cárnicos.
En 1983, tras la adquisición de las instalaciones de una mantequera ubicada en Muñás de Arriba, la reconvierte en fábrica de embutidos y se inicia la historia de Industrias Cárnicas de Muñás, s.a.
Gracias a su esfuerzo y al de su esposa Mª de los Ángeles Groeiro Fernández, pudieron llegar a cumplir con su deseo de ofrecer al mundo, unos productos sanos y saludables (aunque algunos de ellos engorden) conservando el sabor tradicional de los mismos.
En la actualidad, cuentan con el apoyo incondicional de sus hijos, Ángel y Moisés Alvarez Groeiro, que continúan la labor iniciada por sus padres hace ya más de 30 años. Gracias a su trabajo y dedicación siguen manteniendo intacto el sabor y el aroma de los embutidos bien elaborados y los platos cocinados tradicionales que inundan el paladar de sensaciones y recuerdos del tiempo en el que, en las casas había un puchero.
Nuestra atención al cliente se basa en uno de los valores humanos más antiguos que es el valor de la amistad, por eso no consideramos a los clientes como tales, sino como amigos, y como amigos los tratamos, no son consumidores de nuestros productos, son degustadores de nuestro saber hacer y son los que nos animan a seguir cada día haciendo nuestro trabajo con una sonrisa.
¡Buen provecho!